En la actualidad la Igualdad entre mujeres y hombres sigue siendo uno de los grandes retos que nuestra sociedad tiene pendiente de alcanzar. Las empresas como agentes sociales claves e integrantes de la misma, deben estar implicadas en este objetivo común de crear una ciudadanía igualitaria, colaborando en que la igualdad entre mujeres y hombres sea real en el ámbito de las relaciones y condiciones laborales, lo que a su vez revertirá en una sociedad más justa e igualitaria. Las empresas no pueden permanecer aisladas o ajenas a esta necesidad, cada vez más las empresas son conscientes de que además de su razón de ser como entes económicos, no pueden actuar independientemente sino que deben actuar de manera comprometida y responsable con el entorno que les rodea: mercado laboral, medioambiente, cultura, desarrollo socioeconómico, etc...
Además desde la promulgación de la Ley Orgánica 3/2007para la Igualdad Efectiva de mujeres y hombres, las empresas y cada una en función de sus características y posibilidades, están llamadas a participar de las transformaciones sociales para la consecución de la igualdad real entre mujeres y hombres. Algunas de las medidas que son adoptadas en esta ley son de obligado cumplimiento para las empresas, otras tienen un carácter voluntario, pero todas implican a las empresas como actoras coprotagonistas de estos tan necesarios cambios sociales.
Las empresas que se involucran e integran el principio de igualdad entre mujeres y hombres en su gestión diaria, son empresas que buscan crear entornos de trabajo con una mayor optimización de la gestión de sus recursos humanos, es decir contarán con personal más motivado y con una mayor implicación en la empresa, incluyendo a las mujeres en puestos de dirección y liderazgo o en aquellos sectores o profesiones tradicionalmente considerados masculinos, o siendo conscientes de que la presencia cualitativa de las mujeres supone un factor de eficiencia y eficacia para las empresas, lo que se traduce en organizaciones más competitivas y productivas, empresas que están dispuestas a adaptar su cultura y gestión a los cambios que se van originando. Empresas que consideran la Igualdad entre mujeres y hombres como un factor de excelencia y así lo trasladan a sus normas o sistemas de calidad, como al resto de sus políticas de gestión (gestión del conocimiento, prevención de riesgos laborales, marketing, comunicación y publicidad, etc.)
La integración del principio de Igualdad en la gestión de las empresas no es algo exclusivo de las grandes empresas, sino que es independiente del tamaño, sector o actividad de la organización empresarial. Es una oportunidad para todas aquellas empresas que quieran adaptar su gestión a los cambios y a la sociedad actual, como a la realidad del mercado laboral.